domingo, 1 de noviembre de 2009

Sirena

No hay misterio, no hay duda,

tu amor es lo que yo merezco.
No debo gritarlo, no debo esforzarme,
lo sabes, lo sé, vengo a reclamar un beso.


Tu piel, tu canto, ¿qué me has hecho?
sobre la piel transparente del agua te veo,
te escapas de mí estando tan cerca,
oh dios, te deslizas con tanta destreza.


Me lanzas sonrisas y huyes también,
solo consigues inquietar mi ser,
pienso llevarte conmigo al edén,
solo te pido que te dejes querer.


Mujer, no ceses esta dulce tormenta,
no tienes idea de cuánto gozo de esta algarabía,
ven y sedúceme, rétame y después huye,
he nacido con el propósito de cazarte.


Surco el horizonte buscando señales,
he de morir divisando el atardecer,
el ultimo sonido será ese endiablado canto,
debo decir que tu distancia me ha hechizado.


Adoro saber lo que es estar desquiciado,
diablilla de mar quiero perderme en ti,
pero por ahora solo quisiera ver blanco,
y escuchar el sonido de tus labios.


Sé que al final solo la demencia me espera,
pero si tu estas en ella me resigno a la idea.

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